El Yunque rompe su silencio, pero continúa con la mentira

“El ‘Yunque’ existe y está presente en varios países, pero su nombre es ‘Organización del Bien Común’”. Con estas palabras que publica ACI Prensa, El Yunque rompe su silencio.

La citada agencia -en adelante ACI- asegura en una publicación, haber recibido un comunicado de uno de los dirigentes en activo de El Yunque. En dicho documento se reconoce la existencia de este grupo.

El Yunque rompe su silencio, pero continúa con la mentira

Entre la información aportada incluyen referencias a los orígenes de la misma, de su nombre y naturaleza.

En dicho comunicado, se indica que El Yunque “no es, ni nunca ha sido, una asociación secreta”, pero “tiene desde su fundación una norma de discreción, a la cual todos sus miembros se obligan libremente”.

Por tanto, según la información dada a conocer, rechazan ser secretos pero exigen a sus miembros ser discretos.

La afirmación anterior, sin embargo, contradice el juramento que sus miembros realizan en el rito de ingreso, en el que rezan: “Juro guardar la más absoluta reserva sobre la existencia de la organización, sobre sus integrantes, acciones y estrategias”.

“Guardar la más absoluta reserva sobre la existencia” de algo, no es ser discreto, sino custodiar un secreto. Cuando se cree estar jurando esto ante Dios, toma una fuerza aún mayor.

El Yunque rompe su silencio, pero continúa con la mentira

Para tratar de justificar la denominada discreción, alegan dos argumentos.

  • “El bien y la seguridad de sus integrantes”: En situaciones de persecución extrema, puede tener cabida, pero esa no es la situación actual en -al menos- la mayor parte de los lugares en que están presentes.
  • “La aspiración a que todos sus miembros vivan la virtud de la humildad, evitando la vanagloria”: La realidad es justamente la contraria.
    La mayor parte de los miembros de El Yunque son figuras públicas que presumen de haber alcanzado multitud de logros. Invierten gran cantidad de recursos en dar a conocer sus supuestos éxitos. Se consideran una “
    casta de elegidos”, emplean la vanagloria como ‘cebo’ para captar a nuevos miembros.

Cabe que añadir que lo que ellos llaman “discreción” se convierte de facto en secretismo, aunque ellos aleguen que no es así por explicarles -parcialmente- a algunos obispos sus actividades.

En el comunicado atribuido por ACI a un dirigente de El Yunque se niega el uso de asociaciones pantalla. Al mismo tiempo se reconoce que “en las sociedades democráticas para actuar en los ámbitos cívico y político es indispensable hacerlo a través de asociaciones. Para ello, o se crea una agrupación o se participa en ella. La labor política es difícil ejercerla de otro modo”.

El Yunque rompe su silencio, pero continúa con la mentira

Así mismo, reconoce la creación de asociaciones civiles por parte de miembros de El Yunque, pero -aunque ellos niegan ser de El Yunque y que éste las controle-, asegura que éstas no son asociaciones pantalla. Sin embargo, no aportan datos sobre qué organizaciones han fundado sus miembros o en cuáles participan.

Pese a las muchas incongruencias del comunicado, creemos que se trata de un paso que a la larga será positivo, aunque de momento insuficiente, pues según la agencia ACI Prensa, El Yunque reconoce -finalmente- su existencia.

Este reconocimiento, aún cuando pueda formar parte de una estrategia para buscar legitimación, tras haber sido destapados por diferentes medios o por haber sido una exigencia por parte de terceros, acrecienta la esperanza en que un día abandonen por completo el uso de la manipulación, la mentira, la presión y su juramento ilícito e inválido.

Texto revisado por Francisco de Asís.

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