El Yunque y el negocio de la crispación

Cada vez vemos con mayor frecuencia cómo se ataca a quienes se atreven a cuestionar, por ejemplo, la ideología de género. Esto crea para El Yunque un terreno propicio para lucrarse con el negocio de la crispación.

El Yunque y el negocio de la crispación

Estructura del negocio de la crispación

El primer ingrediente para este negocio es el mal. Es conveniente que exista un elemento al que atacar. Si no existe, pueden llegar a crearlo, pero por lo general no les hace falta llegar a ese punto.

Para que ese mal sea ‘productivo’ tienen que crear crispación. En unas ocasiones aprovechan la polémica que surge cuando alguien trata de revelarlo y explicarlo pacíficamente. Otras veces crean la polémica artificialmente.

Una vez que el ambiente está agitado tratan de prolongar al máximo el conflicto. De esta manera logran que no se olvide pero, por medio de la crispación, que tampoco se solucione.

Durante el tiempo que dura la agitación realizan diversas campañas que suelen comenzar con una recogida de firmas, ya sea con medios propios o empleando alguna plataforma generalista. Este último caso es menos frecuente, ya que resulta menos lucrativo. Por ello únicamente lo hacen cuando necesitan pasar lo más desapercibidos posible.

Al mismo tiempo publican en sus webs noticias que, además de ‘echar leña al fuego’ le sirve en su recogida de dinero con la que sostener su infraestructura: sueldos, instalaciones, marketing y publicidad, etc.

Cuando el conflicto deja de ser rentable, lo abandonan a la espera del siguiente. Pero, además de los ingresos obtenidos por éste -cuando emplean una plataforma propia-, han logrado aumentar sus bases de datos con nuevos suscriptores a quienes pedir dinero y bombardear en su próximo negocio de la crispación.

Texto revisado por Francisco de Asís.

El Yunque y el negocio de la crispación

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