Errores frecuentes sobre El Yunque: “hay que hacer algo, y yo solo firmo”

Ya hemos hablado con anterioridad de errores frecuentes sobre El Yunque. Concretamente del pensamiento generalizado de considerar que, como lo que hacen es bueno, hay que apoyarlos.

yo solo firmo

Mucha gente ha superado ese paso. Confío en que usted, estimado lector se encuentre en este grupo. Sino, tranquilo, le esperamos.

En esta ocasión abordaremos otro error frecuente con el que seguramente se habrá encontrado sin saber cómo responder. Cuando alguien dice “no apoyo la campaña porque está organizada por El Yunque” la respuesta suele parecerse a esta: “serán de El Yunque, pero por lo menos hacen algo. No podemos quedarnos parados”.

Ciertamente hacen algo. Es más, hacen mucho. Son muy rápidos. Pero ¿hacer algo es lo mismo que hacer el bien?

Errores frecuentes sobre El Yunque: “hay que hacer algo, y yo solo firmo”

Firmar en una campaña de petición de apoyos puede parecer una manera fácil de parar el mal, pero no siempre lo es. En la mayoría de ocasiones no pasa de ser una manera de autoengañarse para calmar la conciencia y decirse “he hecho algo, puedo dormir tranquilo”, como quien da unos céntimos al mendigo que le pide, sin reparar en si con eso le ayuda o no.

Sin embargo, rellenar un formulario de alerta promovido desde El Yunque, lejos de tranquilizar la conciencia debería inquietarla.

Debería hacerlo por tres razones:

  1. El modo de actuar del lobby que recibe la firma es agresivo en sus formas, generando rechazo en quien debería cambiar de actitud o tomar medidas.
  2. Con el respaldo a la campaña se apoya a la organización que la promueve, dándole difusión, respaldo social, y posterior legitimidad moral para representarnos en el futuro. Y muchas veces se valen de este prestigio para promover acciones de captación de jóvenes. Estos efectos, al no ser inmediatos, se suelen obviar, pero no por ello pierden importancia.
  3. Eclipsa otras acciones -como mensajes de obispos, que hasta llegan a ser cuestionados- que emplean métodos pacíficos, acordes con el cristianismo y -por si fuera poco- más eficaces.

solo firmo

Por tanto, si firmar aleja el objetivo deseado, alimenta a una sociedad secreta anticristiana (así define a El Yunque D. Luis Santamaría del Río, experto en sectas de la CEE, en el prólogo del último libro de Santiago Mata) y eclipsa las acciones que podrían dar frutos ¿qué se gana con ello?

Ahora seguramente piense: “¿Y qué hacemos? ¿Dejar que el mal campe a sus anchas?”. Claramente no. Cada uno, en la medida de nuestras posibilidades, debemos tratar de hacer el bien e impedir el mal, pero esto no se logra aliándose con el mal.

En unos casos será rezar, en otros también protestar por las Redes Sociales, concentrarse, manifestarse, también recoger firmas ¿Por qué no? Pero siempre empleando medios moralmente lícitos y tácticamente eficaces. Lo que no sucede con las iniciativas de El Yunque, como puede verse en la historia reciente de España.

15 Respuestas a “Errores frecuentes sobre El Yunque: “hay que hacer algo, y yo solo firmo””

  1. Hay un pasaje de la Escritura donde los discípulos preguntan a Jesús, si deben prohibir a otros que obren y hablen en su nombre. Enfáticamente les dice que dejen que continúen pues quien habla bien de Él no puede ser su adversario. A eso me sabe su advertencia, me parece envidiosa y poco caritativa. Más bien le abona al adversario.

    1. Muchas gracias por su comentario Javier.

      En otro pasaje Jesús dice: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Mt 12, 30).

      ¿A qué pasaje hacemos caso? Sin duda en cada ocasión al pasaje que más se parezca al contexto en que nos toca discernir. En este caso, me temo que es el segundo.

      En el pasaje que menciona hay gente haciendo el bien, pero éste no es el caso de El Yunque.

      Actuar de una manera rechazada por la Iglesia (mediante sociedades secretas) para lograr fines objetivamente malos (el crecimiento de la sociedad secreta y la instauración de lo que ellos entienden como el reinado de Cristo, que poco tiene que ver con el Evangelio).

      El único fin (de los tres que tienen) que podría parecer bueno es el que dicen defender, pero por la agresividad de sus métodos rompen toda posibilidad de diálogo, radicalizan a quien debería rectificar y hacen más difícil conseguirlo.

  2. pues si por favor puedes poner algúna muestra o ejemplo de a lo que te refieres que hacen con agresividad Jose Luis, quizà me situe mejor porque de verdad que todavía no sé bien a lo que te estàs refiriendo.
    Gracias!

    1. En primer lugar, muchas gracias por el interés.

      Le pondo un ejemplo concreto:

      Hace no mucho tiempo, en una universidad se decidió trasladar la capilla de una facultad a un lugar más pequeño. La razón era que el responsable se presentaba a la reelección en su cargo y necesitaba el apoyo de un grupo anticlerical.

      Los alumnos y profesores católicos se indignaron y protestaron pacíficamente. Algunos acamparon en el campus. Con pancartas y manifestaciones, pero sin insultos ni conductas agresivas. Querían buscar una solución y llegar a un acuerdo con las autoridades competentes.

      Entre los apoyos que recibieron -sin pedirlos- se encontraban varios grupos de El Yunque. Tomaron éstos las riendas de las protestas con un tono muy agresivo, amenazando con encerrarse en la capilla y haciendo hasta un “escrache” a cierta autoridad del Centro.

      La Universidad se cerró al diálogo, cambió la cerradura de la capilla con el Santísimo dentro. En lugar de un aula como parecía que podrían conseguir con las negociaciones iniciales, terminaron en un pequeño despacho, con apenas espacio para que un profesor atendiese a dos alumnos.

    2. Por el contrario, en una ciudad española, hace unas semanas, se organizó un evento en una sala de fiestas que usaba de manera ofensiva la imagen de la Patrona.

      La gente protestó pacíficamente, usando los recursos de la Justicia. Los propietarios del local pidieron disculpas, los organizadores del evento también y anunciaron que retirarían los carteles.

      Si en lugar de actuar con contundencia, pero sin agresividad, se hubiera recurrido a medios como los del ejemplo de arriba, es muy probable que los organizadores se hubieran negado a ceder y hubiese comenzado un pulso que no habría beneficiado a nadie.

  3. los escraches si los identifico en alguna campańa de ellos por ej el bus eslogan a Cifuentes…me chirrió bastante , la de rompo con Rajoy me pateció oportuna no tanto por el romper como porque era justo hacer llegar a este politico su robo de votos por su fraude.
    Lo de la reacción de dejarles un despachito para la capilla puede haber sido por muchas razones ..veo que la reacción de quedarse en la capilla se interpreta al modo presion por la fuerza ..quizà no lo fué por esa razón sino ejerciendo un derecho adquirido.

    1. Es imposible asegurar el resultado, pero lo que quedó claro es que la negociación en clima cordial, concluyó con la intromisión de El Yunque.

      Aún en el caso de que se hubiera logrado el objetivo anunciado, eso no justificaría obrar mal.

      Desconozco los términos del convenio de uso de las instalaciones para la capilla, pero no creo que contemplasen la posibilidad de encerrarse en ella.

      De todas maneras, se trata de un ejemplo de los muchos que se podrían poner.

  4. Interesante entrada en blog.
    ¿Qué ocurre cuando alguien que ha apoyado de buena fe alguna campaña, descubre lo que hay detrás y se da de baja en esas plataformas? ¿Se puede saber si realmente dejan de usar los datos personales que tienen?

    1. ¡Muchas gracias María!

      En España la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal les obliga a dar de baja a quienes lo soliciten. Por tanto, si se han facilitado los datos a una de sus asociaciones registradas, debemos suponer que los eliminarán.

      Si alguno de esos datos hubiera pasado a los registros de la parte secreta, la historia cambiaría…

      1. En concreto me refiero a casos como que recibas emails agradeciendo tu adhesión a una “alerta X” cuando llevas años si firmar nada.
        O que te escriban de plataformas que no existían cuando te diste de baja.
        La verdad, en enfada bastante.

  5. Hola:

    Sobre esto tengo una duda. Si no recuerdo mal puse un comentario hace tiempo, pero no sé por qué no aparece. Ahora es diferente.
    Hay en marcha una campaña contra un “famoso” obispo por una homolía suya, si no recuerdo mal.
    Ahora bien. Desde que se ha empezado a mover esto de “empapelar” al buen hombre, se ha organizado una recogida de firmas en favor de este hombre que, en teoría, la ha puesto en marcha una organización del Yunque.
    Mi pregunta: ¿entonces no firmamos? A este señor obispo que le den morcillas, ¿no? Porque que yo sepa no se están recogiendo firmas desde ningun otro sitio.
    ¿Por qué nadie más se mueve? ¿Nos callamos todos y ya está?

    PS: No pertenezco al Yunque ni a ninguna de sus asociaciones, la curiosidad es genuina. Es que está muy bien denunciar, pero si no se ofrecen alternativas, mal vamos. ¿Los que están en contra de esta asociación no pueden agruparse y formar una asociación de verdad, católica, para todos estos temas?

    1. Hola Jaime:

      Muchas gracias por tu comentario. Comparto tu preocupación. En España (y muchos otros lugares) nos enfrentamos al dilema de no hacer nada contra el mal o aliarnos con el mal para combatirlo.

      Ninguna de las opciones es moralmente válida. Por ello hay que romper el dilema buscando una tercera opción. La mencionas muy acertadamente: son necesarias otras asociaciones.

      Necesitamos un activismo auténticamente católico, en el que podamos confiar sin temor a que nuestra firma o nuestro trabajo sea usado para fines que no compartimos y sin que se empleen medios impropios de los católicos.

      Existen asociaciones que trabajan en esta línea, pero no disponen de tantos recursos económicos como las de El Yunque y por tanto no han sido capaces de llegar a tanta gente, tampoco suelen manejar la comunicación con tanta destreza. Es una pena que quien hace el bien se vea eclipsado por quien solo dice hacerlo.

      Sin duda, callarse no es la solución, pero hay que ser cautos a la hora de escoger la manera de alzar la voz, en primer lugar para no ser colaboradores -aunque sea involuntarios- del mal y en segundo, para lograr el bien deseado.

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